Esta mañana (domingo 10), adelantábamos que la denuncia de La Nación respecto a los test traídos de China amenazaba convertirse en un escándalo, lo que finalmente ocurrió.

El Gobierno salió a desmentir que los test rápidos hayan sido comprados en China y que sean defectuosos, como se publicó.

Los test serológicos que se utilizan para hacer estudios epidemiológicos de coronavirus en el país fueron donados por una empresa privada y no adquiridos a China por el Estado, reiteraron fuentes del gobierno nacional, quienes negaron que sean «defectuosos» ya que «a nivel mundial se sabe que ninguna de esas pruebas tiene 100 por ciento de eficacia«.

En cuanto a la eficacia de las pruebas, las fuentes gubernamentales señalaron que «a nivel mundial se sabe que ningún test tiene 100 por ciento de sensibilidad y especificidad«.

El ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, Roberto Salvarezza, subrayó vía Twitter que «las tiras reactivas (conocidas como test rápidos) usadas en las estaciones de Constitución, Retiro y Once son adecuadas para hacer estudios epidemiológicos. Tienen una sensibilidad de 80%, siendo de las mejores que testeamos en el país para detectar IgG«.

Fuentes del Ministerio de Salud explicaron que «hay diferentes tests; está el que busca el virus, que puede ser un antígeno o el genoma y que tiene validez diagnóstica y epidemiológica, de seguimiento para las personas, para el alta (por ejemplo, la PCR), y están los test serológicos que buscan anticuerpos, que pueden ser los más precoces que son la IgM y la IgG«.

Y que, «los test rápidos serológicos que se hicieron en el Ministerio fueron donados. Cuando llegaron, se le pidió la validación al Conicet y al Mincyt, lo pedimos antes de planificar el estudio. Allí en la devolución nos dijeron que en la IgM la sensibilidad es baja y recomendaban no usarla y en la IgG tiene un promedio de 80% de sensibilidad y que recomendaban observar bien específicamente al ser tenue para evaluar el positivo. No se usó la IgM, y se entrenó al personal para que observen la tira respecto a lo tenue y los 20 minutos, por eso pedimos que las personas no hayan tenido fiebre en los últimos 21 días«.

Las aclaraciones técnicas, no obstante, no serían todo el problema.

El problema grave consiste en que el retaceo de la información, o la poca claridad de la misma; en que suelen incurrir los gobiernos –nacionales, provinciales y hasta municipales en ocasiones- conduce precisamente a que la población comience a dudar de todo, con justa razón. No sería la primera vez que un grupo de funcionarios incurre en adquisiciones o acepte donaciones de “dudosa procedencia” que, a la postre; devienen en daños o exacciones al estado nacional que, en definitiva, somos todos los argentinos.

Como ejemplo, no hay más que remitirse a las recientes compras fallidas del ministerio de Desarrollo Social de la Nación que les costó el puesto (y no la cárcel lamentablemente) a once funcionarios; o la compra de insumos médicos a precios exorbitantes de la que también los argentinos fuimos testigos últimamente.

Naturalmente, las fuentes del Ministerio de Salud de la Nación, ahondaron en toda suerte de explicaciones respecto de este tema.

«Anmat no aprobó el test para comercializar, pero sí para este estudio en particular. Lo que nosotros vamos a tener es una foto de las personas que tienen anticuerpos positivos en Argentina, sabiendo que, si la sensibilidad es del 80%, puede haber un 20% más y este dato lo tuvimos en cuenta. Es incorrecto decir que los test son defectuosos, porque decir eso significa decir que no cumple con lo que promete y esto no es así«, concluyeron las fuentes sanitarias.

En estos tiempos es preciso más que nunca, dar total transparencia a los actos de gobierno.

Sería interesante que el gobierno nacional cuidara más meticulosamente estos “detalles”, sobre todo cuando en las operaciones que se hacen en nombre del estado nacional, intervienen empresas privadas de las que –como no podía ser de otra manera– los ciudadanos de a pie; desconocemos sus intenciones, vinculaciones e intereses.

Más que nada, para que no tengan luego de ocurridos los hechos, que mandar a alguien a desmentir especies periodisticas.

Todos sabemos que Alberto Fernández tiene sobre sus hombros una de las cargas más pesadas que le tocó llevar a un presidente en la historia argentina. Y el país, en su gran mayoría, incluida la oposición en pleno lo apoya; conscientes de que está haciendo lo mejor que puede. Pero hay que ser conscientes también, que hay funcionarios ocupando puestos claves en la conducción del estado, que no reman para el mismo lado que ordena el capitán del bote.

Y a éstos no los voto nadie.

Ya se sabe, como bien reza el dicho “No aclares, que oscurece”

Una vez más, teléfono para el Presidente.

 

Fuente: Redacción sobre contenido publicado por Télam