Una mamá que da el pecho tiene un sentimiento de autoeficacia, se siente bien con esa función; por eso muchas veces cuando se presentan lactancias difíciles, no poder dar de mamar a su bebé porque éste nació con alguna dificultad o la madre tiene alguna contraindicación a la lactancia o perciben que no tienen mucha leche, se frustran, se angustian y rápidamente se presenta un riesgo de pérdida de una lactancia.

Lo importante es entender que en la etapa perinatal – embarazo, parto y posparto – la salud mental materna debe ser evaluada desde una mirada ecosistémica: factores individuales (historia personal, psicológicos y biológicos, etapa del ciclo vital), factores familiares (situación de pareja, otros hijos y red familiar, factores sociales y culturales (comunidad, trabajo, equipo de salud, políticas públicas) y la historicidad del contexto van a marcar cómo transita la mujer este período de su vida. Por esto, nos convoca desromantizar la maternidad, muchas veces la cultura transmite el mensaje del embarazo, parto y posparto felices, sin dificultades. Pero es una etapa de vulnerabilidad de la salud mental materna con riesgos al desarrollo de trastornos mentales perinatales.

Es habitual la presencia de sentimientos ambivalentes, contradictorios, cansancio, falta de sueño, dificultad para adaptarse a la nueva situación, la mujer necesita contar, relatar lo que está transitando, pero a la vez hay cierto temor de compartir sus pensamientos y emociones, por vergüenza, lo que puedan pensar de ella. Hablamos de maternidades en plural porque todas son distintas y de maternidades reales. Cada una es única y singular. Se puede presentar cuadros de depresión, ansiedad y estrés, de una manera muy particular, distinta a otras etapas de la vida, comentó la Lic. Jennifer Waldheim de Arizu integrante del Servicio de Salud Mental.

La prevalencia de trastornos afectivos en la etapa perinatal se puede clasificar en tristezas posparto o blues maternos que se presentan en 8 de cada 10 mujeres. Muchas veces esta sintomatología es confundida con depresión posparto, sin embargo suele ser leve, banal y transitoria. Se describe como la sensación de estar triste, desganada, de no estar disfrutando del bebé y del momento que está viviendo, hay momentos de alegría pero también de preocupación.

La Licenciada Arizu explicó que el camino no es fácil, el acercamiento a estas mamás es un trabajo que todos vamos entendiendo de manera sensible, para que en esta etapa de vulnerabilidad puedan recibir el acompañamiento y la consejería necesaria en el Centro de Lactancia Materna y todos los Hospitales de Mendoza.

Muy pocas mamás nos refieren no querer dar el pecho a sus bebés. Siempre preguntar si es su deseo y elección. Ofrecemos un espacio donde podamos deconstruir mensajes culturales como por ejemplo “una buena madre da el pecho a su hijo”, “tu leche no sirve”, “estás tan nerviosa que no podés dar el pecho” “no pierdas el tiempo insistiendo, ya se te cortó” y tantos otros mensajes que hemos heredado o repetimos creyendo que ayudan, motivan, cuando en realidad tienen un efecto contrario. A veces tenemos que indagar un poquito por qué una madre refiere no poder o no querer dar el pecho y nos encontramos tal vez con una historia personal de sufrimiento (abuso sexual en su infancia, violencia obstétrica en el parto, no recibió información ni educación sexual integral o consejería en lactancia, no tiene apoyo familiar o social).

“La entrevista de salud mental perinatal tiene como objetivo recibir de manera amorosa a las mujeres, que no se sientan juzgadas y que ellas puedan ser las protagonistas de su maternidad y si la mamá elige no dar el pecho o piensa en un destete temprano, después de haber ofrecido nuestra escucha y apoyo, debemos de manera, acompañarla en este proceso sin cuestionar y proporcionar la mejor vinculación con su bebé”, comentó  Arizu.

Muchos son los desafíos que debemos afrontar con respecto a la lactancia materna y a la salud mental materna, nos queda mucho por estudiar y aprender siempre apoyándonos en la evidencia científica,