Luego de tres días de que el Banco Central dictara las nuevas restricciones cambiarias, las entidades aún tienen complejidades para adaptar sus sistemas. Todavía no se tiene una fecha estimada.

Es el tercer día hábil luego del endurecimiento de los controles cambiarios los sistemas de los bancos todavía no terminaron de adoptar la batería de normas que dictaron el martes pasado el Banco Central, la Comisión Nacional de Valores y la AFIP. Ante la multiplicidad de regulaciones y cruces de información que se volvieron necesarios para poner en práctica las nuevas restricciones, en las entidades financieras aseguran que todavía no están cerca de poder permitir compras para atesoramiento. Los más optimistas hablan de intentar llegar al lunes con todo listo, pero no logran asegurarlo. Los más pesimistas hablan de que la imposibilidad de comprar y vender dólares en las aplicaciones de los bancos puede mantenerse hasta bien entrada la semana que viene.

Desde el miércoles que las aplicaciones móviles y portales de los bancos tienen inhabilitada la posibilidad de comprar y vender dólares. El feriado cambiario de facto es un clásico después de cambios normativos importantes, ya que cuando hay restricciones o modificaciones para hacer eso tiene que ir acompañado de una actualización de los sistemas que se adapte a le nueva modalidad de operación. Por ejemplo, el año pasado cuando se estableció el cupo de USD 200 mensuales las entidades tuvieron que trabajar para impedir compras por encima de ese monto. Lo mismo en diciembre cuando se incorporó el Impuesto PAIS del 30%.

Pero en esta ocasión, el período de implementación tarda más de lo normal. En aquellos antecedentes tomó entre 36 y 48 horas. Si llegaran a tener listo el sistema para el lunes próximo, habrían tardado más de 72 horas hábiles.

El tema es la complejidad de la batería de medidas. Hay que chequear con el Central, con Anses, verificar que el CUIL no esté inhabilitado, requerir información de su uso de tarjetas de crédito, cruzar con operaciones en la Bolsa

Para encontrar una complicación similar hay que remontarse a agosto del año pasado se reperfiló unilateralmente la deuda de corto plazo del Tesoro nacional en dólares y en pesos, con diferentes tratamientos para los papeles en manos de empresas y en manos de personas humanas. En aquél entonces los fondos comunes de inversión, en buena medida manejados por bancos, tuvieron serios problemas para diferenciar entre personas y empresas para hacer la distinción.