Gracias al nuevo medicamento -que viene en comprimidos de toma diaria- ya está disponible en el mercado, muchos pacientes podrían contar por primera vez con una alternativa a la quimioterapia.

La nueva terapia -llamada Lorlatinib– es la primera y única basada en marcadores biológicos para el tratamiento de adultos con un tipo de cáncer de pulmón denominado “de células no pequeñas” (CPCNP), en estadío avanzado, positivo para la ALK (quinasa del linfoma anaplásico). En la Argentina, el 6,1% de los CPCNP corresponden a la mutación ALK.

Las personas con cáncer de pulmón ALK positivo tienen un perfil especial. Es más probable que sean mujeres, que la enfermedad se manifieste antes de los 50 años y que nunca hayan fumado o hayan fumado poco.

Es algo poco sabido, pero cerca del 36% de los casos de cáncer de pulmón tienen causas ajenas al tabaquismo, como la contaminación, el gas radón residencial y la presencia de arsénico en el agua.

El nuevo medicamento es para los pacientes que tienen progresión de la enfermedad después de haber recibido tratamiento con inhibidores de la tirosina cinasa (TKI, por sus siglas en inglés) de ALK de primera y/o segunda generación.

La mayoría de los tumores desarrollan resistencia a los tratamientos iniciales y esto lleva a que los pacientes tal vez deban buscar una segunda y hasta una tercera línea de tratamiento en el plazo de uno a tres años.

Hasta ahora no se contaba con opciones eficaces después del fracaso de la terapia con inhibidores de la tirosina quinasa (TKI) de ALK de primera y segunda línea, por lo que se debía proceder con la quimioterapia, con sus efectos secundarios que impactan en la calidad de vida de los pacientes.

El nuevo tratamiento fue aprobado en Argentina por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). También lo autorizaron en la Unión Europea y en Estados Unidos.

Estudios demostraron que un 40,3% de los pacientes tratados con lorlatinib después de un inhibidor de segunda generación experimentaron al menos una disminución parcial, o incluso completa, de sus tumores.

Además, presentaron una importante mejora en su bienestar físico, emocional y social, incluido el alivio de los síntomas del cáncer de pulmón.

El cáncer de pulmón ALK positivo tiene mayores probabilidades de propagarse al cerebro. Esto le sucede hasta al 25% de los pacientes al momento del diagnóstico y hasta al 60% después de tres años. Lorlatinib atraviesa la barrera hematoencefálica –que protege el cerebro- y alcanza las células tumorales.

Si bien la progresión de la enfermedad es prácticamente inevitable, el reto consiste en incrementar las tasas de supervivencia. Sin un tratamiento de tercera línea, la supervivencia media para los pacientes con cáncer de pulmón ALK positivo en estadio IV es de 6,8 años. Lorlatinib podría extenderla al menos 6,9 meses más, sin progresión.

Estos resultados son muy apreciados por los pacientes y sus familiares, y obviamente por los médicos especialistas, que estamos poco acostumbrados a este tipo de respuestas en el tratamiento de una enfermedad oncológica tan severa”, dijo Claudio Martín, Jefe de Oncología Torácica del Instituto Alexander Fleming.

A partir de ahora, un grupo de pacientes que no tenía otras opciones luego de recibir tratamiento con este tipo de inhibidores, podría disponer de una nueva alternativa terapéutica disponible en la Argentina, que demostró alcanzar importantes beneficios”, agregó Martín.

Según Lorena Lupinacci, médica de la sección de oncología clínica del Hospital Italiano de Buenos Aires, “hasta hace poco tiempo eran pocas las alternativas terapéuticas con que contábamos para este tipo de cáncer de pulmón: básicamente cirugía, quimioterapia y radiación, o combinaciones de éstas”.

En los últimos años la incorporación de los inhibidores de la tirosina quinasa de ALK de primera y segunda generación han traído luz al pronóstico en ese grupo de pacientes. Con la llegada de lorlatinib, sin dudas dispondremos de una nueva alternativa de tratamiento muy eficaz”, continúa Lupinacci.

Para Peter Czanyo, presidente de la Fundación Pacientes de Cáncer de Pulmón (FPCP), el foco de los esfuerzos debe estar en la concientización y en las responsabilidades, tanto del sistema como de las personas, para poder aprovechar ésta y otras novedades terapéuticas. “Es muy esperanzador ver cómo surgen alternativas para los diferentes casos”, señaló.

En Argentina, el cáncer de pulmón es el de mayor mortalidad, por encima de los de colon, mama, páncreas y próstata. Es el cuarto tipo de cáncer en incidencia, con alrededor de 11 mil nuevos casos por año, lo que representa el 9,3% del total de casos de cáncer.

La falta de conocimiento acerca del cáncer de pulmón constituye un desafío importante. En general, existe poca conciencia acerca de la enfermedad, sus causas y síntomas, lo que muchas veces demora el diagnóstico. Cerca del 85% de los casos en América Latina se diagnostican en una etapa avanzada.

Con contenido de Clarín