Estarían habilitados para trabajar con turismo interno, sin embargo solo un bajo porcentaje abrirá sus puertas para recibir visitantes  en el receso invernal

Un estudio realizado por un medio provincial asegura que solo el 5% de los hoteles mendocinos funcionarán para las vacaciones de invierno. El relevamiento realizado por Los Andes plantea que si bien están habilitados para trabajar con turismo interno, pocos son los que abrirían sus puertas  a partir del 6 de junio, momento en que comienza el receso invernal que culminará el 27 de ese mes.

La realidad que vive por estos días  el sector hotelero privado es un tanto caótica. La encuesta asegura que en los casi 860 locales que la provincia tiene en este rubro las reservas son muy escasas de cara a esta fecha que en otros años ha sido el «fuerte», junto a la época de vendimia en la provincia.  La razón por la que la mayoría de los hoteles no abriría sus puertas en esas tres semanas es simplemente la imposibilidad de cubrir al menos los costos, ya que los valores operativos son altos, a lo que se suma algunas restricciones debido a las medidas sanitarias por la pandemia.

«El total de reservas en el Gran Mendoza es nula, aunque tal vez el número de solicitudes sea mejor en las cabañas de montaña”, explicó a ese medio provincial el tunuyanino Adrián González,  presidente de la Cámara de Hotelería de Mendoza, quien agregó en la misma consulta que La gente no sabe aún qué va a pasar con la pandemia y esto hace más complicado que reserve hospedaje. En nuestro segmento, está dispuesto a reabrir 5% de los hoteles”.

En concreto, se espera que el sector de alojamiento que más movimiento tenga  en la provincia durante las vacaciones de invierno sea el de cabañas en lugares alejados de los centros comerciales. Y esto se debe a las diferentes medidas adoptadas debido a la pandemia de Covid-19, con restricciones de horarios para comercios, límites de capacidad en bares y restaurantes, el no funcionamiento de cines, teatros y locales bailables, distanciamiento social y demás, sumado al temor relativo que existe en el común de la gente sobre compartir espacios públicos con otras personas.

Por ello, las reservas, que aún no son  altas ni mucho menos, se concentrarían en los hospedajes familiares ubicados en las cercanías de las zonas de montaña, y, esta vez, las vacaciones invernales no serían las mismas de otros años, en las que las salidas de compras y lugares de esparcimiento ocupaban la mayor parte del tiempo, sino que serán de relax y descanso en algún lugar recóndito de la provincia.