Debido al mal clima, la NASA debió posponer el despegue de su misión tripulada al espacio y operada con un cohete de la empresa SpaceX. Menos de 20 minutos antes del lanzamiento, el comando central determinó que las condiciones no serían lo suficientemente auspiciosas a las 16:33 (20:33 GMT) del este de los Estados Unidos para seguir adelante.

La seguridad de los miembros de nuestra tripulación, Doug Hurley y Bob Behnken es nuestra prioridad máxima”, indicó Jim Bridenstine, el coordinador de la NASA. Por su parte, la agencia indicó que “el intento era uno de ventana de lanzamiento instantáneo”.

“Debido a conceptos de mecánica orbital, tenemos que asegurarnos que al momento de despegar tengamos la capacidad de llegar a la estación espacial a tiempo y de manera precisa. Por esta razón no pudimos esperar a que el clima mejorara hoy”, explicó.

El nuevo intento tendrá lugar el próximo sábado a las 3:22 PM, hora del este (7:22 PM, GMT). Al igual que el del martes, tendrá lugar en la plataforma 39A del centro espacial Kennedy, desde donde despegaron Neil Armstrong y sus compañeros de la misión Apollo 11. El cohete SpaceX, con la nueva cápsula Crew Dragon, buscará esta vez poder despegar hacia la Estación Espacial Internacional (EEI).

Bob Behnken y Doug Hurley, los dos hombres elegidos por la NASA para esta misión de demostración, habían estado en cuarentena durante dos semanas. A pesar del encierro, el plan se mantuvo. Los hombres ingresaron a la cápsula poco después de las 13:00 y una hora antes del despegue se cerró la escotilla, para comenzar luego la carga de combustible. Sin embargo, finalmente la misión debió ser pospuesta.

La agencia espacial ha pagado más de 3.000 millones de dólares a SpaceX para diseñar, construir, probar y operar su cápsula y hacer seis viajes espaciales de ida y vuelta. El desarrollo experimentó retrasos, explosiones, problemas de paracaídas, pero SpaceX venció al gigante Boeing, al que la NASA también pagó para hacer una cápsula, la Starliner, que aún no tiene lista.

La inversión, decidida durante las presidencias de George W. Bush para el envío de carga y Barack Obama para el de astronautas, se considera fructífera en comparación con las decenas de miles de millones que costaron los sistemas anteriores desarrollados por la NASA.

“Algunos han dicho que es inviable o imprudente trabajar con el sector privado de esta manera. No estoy de acuerdo”, dijo Obama en 2010. La decisión del ex presidente se encontró con la hostilidad del Congreso y de la NASA.

Fuente: CNN

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