Que mejoren las cárceles, sí. Que se cuide a los detenidos, sí. ¿Que los suelten? No.

La consultora Julio Aurellio-Aresco reveló que más del 82,8% de la ciudadanía está en desacuerdo con liberar presos. El 79,2% opinó que la justicia argentina es “blanda con los delincuentes”. En tanto, el 8,2% eligió “no sabe”, y el 6,1% creyó que es “justa con los delincuentes”

No resultan extraños los números de Aurellio-Aresco con jueces como Violini, el liberador de violadores.

Parece mentira la coincidencia del apellido del magistrado que, por sus decisiones, adquirió nueva notoriedad en el país por liberar presos peligrosos, comenzando así el debate mas intenso de los ultimos tiempos.

Pero no es una broma. Víctor Violini es miembro de la Sala de Casación Bonaerense que integra él solo. Lo que tampoco es otra broma: él es el único miembro de esta sala.

Victor Horacio Violini

La Sala de Casación Bonaerense (Ley 14.065) depende de la Presidencia del Tribunal de Casación Penal de la Pcia. De Buenos Aires (A su vez, creado por Ley 11.982 -B. O. del 31/07/1997) y órgano que está un escalón por encima de los tribunales penales.

Violini, es un juez considerado adherente a la «Doctrina Zaffaroni» que ya conoció la fama hace unos años cuando quedó involucrado en un confuso episodio en el viaje de egresados a Bariloche de uno de sus hijos, luego por haber votado la inocencia de Carrascosa (Acusado de asesinar a Maria Belsunce), y ahora por liberar presos con un criterio más que dudoso.

El récord del magistrado que pagan los bonaerenses, comenzó el 30 de marzo pasado, cuando permitió que los reclusos del Sistema Penitenciario Bonaerense (SPB) tuvieran celulares en los penales provinciales. También les otorgó ese beneficio a quienes están alojados en las comisarías.

El dato es interesante si se considera que, precisamente, el uso de dispositivos electrónicos de comunicación está prohibido para los detenidos por delitos extremos como secuestro, homicidio, femicidio, violación, etc.; por la posibilidad potencial de que el dispositivo permita la amenaza y el acoso a las víctimas.

No tuvo en cuenta este detalle Violini y habilitó con su decisión, por ejemplo, las amenazas a la Diputada Carolina Píparo por parte de uno de sus agresores desde la cárcel; o la organización de los disturbios que comenzaron en Devoto y luego se fueron replicando a otras unidades carcelarias.

Entre los detalles de este escándalo nacional, uno de los firmantes del “acuerdo” que “lograron” con los presos de Devoto es el mismísimo Secretario de Justicia Juan Martín Mena que, además, también está entre los acusados en el juicio que se hará por la firma del Memorándum con Irán.

Los reclamos en Devoto

El juez Víctor Horacio Violini, aceptó durante los últimos días el pedido que abrió la puerta para liberar 2.300 presos. Entre ellos, una serie de detenidos por casos de abuso sexual infantil, acusados que regresaron a sus barrios y volvieron a estar cerca de sus víctimas.

Consideró aceptables los argumentos de 19 defensores generales de la provincia de Buenos Aires, quienes exigieron mediante un habeas corpus la liberación de reclusos considerados “población de riesgo”, tanto en cárceles como en comisarías, en donde la principal razón esgrimida fue el posible ingreso del coronavirus a los penales provinciales.

El 23 de abril, el magistrado Violini firmó el pedido colectivo y todos fueron liberados.

Como resultado, vayan algunos ejemplos de lo que ocurrió luego:

Salió a la calle un tal Pedro Olmos, de 68 años, detenido en septiembre pasado después de estar prófugo durante 5 meses, acusado de abusar sexualmente de una chica de 13 años, regresó a su domicilio en Burzaco, a menos de cinco kilómetros de la víctima.

Federico Benvenuto, de 33 años, salió el martes pasado de la cárcel de Marcos Paz. Sin embargo, su tiempo fuera de las celdas, fue efímero. Dos días después, la Policía de la Ciudad lo encontró robando un comercio de Almagro y lo detuvo. Este caballero tuvo su momento de gloria al decir “Llevame, igual mañana me voy de nuevo”

Detencion de Benvenuto

Gustavo Guillermo Di Matteo, preso en Campana por violencia de género, también recibió el beneficio inaugurado por Violini. Una vez en la calle, volvió a casa de la víctima y la mató.

Realmente, no se puede creer.

Julia Márquez, jueza de Ejecución Penal N°1 del Departamento Quilmes denunció que en apenas 24 horas se liberaron a 176 violadores con la excusa de la pandemia de coronavirus.

«Las solicitudes se multiplican. Por un delincuente pueden llegar hasta cuatro pedidos. No logramos imprimir todos los pedidos en una jornada de trabajo; estamos imprimiendo desde las 8 de la mañana hasta las 8 de la noche», dijo.

Y añadió: «Entre el 27 y el 28 de abril se liberaron 176 delincuentes»

Expresó que «desde que comenzó todo esto, fueron liberados 1.076 personas con delitos contra la propiedad, 276 con delitos contra las personas y 176 con condenas por delitos contra la integridad sexual», es decir abusadores y violadores.

Pero, la verdad sea dicha. Violini no es el único iluminado de la justicia argentina. Hay más jueces (algunos del fuero federal) que siguieron sus pasos.

Carlos Capdevila, médico que ofició de partero en el centro clandestino de detención que funcionó durante la dictadura en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA); y condenado por delitos de lesa humanidad, fue liberado por el juez Daniel Obligado (Tribunal Oral Federal 4), el mismo que otorgó la prisión domiciliaria al ex vicepresidente Amado Boudou.

Lucio César Nast, ex policía rosarino, alias “Ronco”, también condenado por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura, fue beneficiado con la prisión domiciliaria, por mérito de los jueces Guillermo Yacobucci y Carlos Mahiques que votaron por concederle el beneficio al represor. (En este caso, al menos hubo un juez Alejandro Slokar que voto en contra)

En Esquel, José Pérez Arias titular del Juzgado Nacional de Ejecución Penal N° 1, liberó a Pablo Sommaruga, condenado en 2004 por secuestro extorsivo y cortarle un dedo a Ariel Strajman, en base a los mismos criterios de Violini en Buenos Aires. Obtuvo el beneficio el 27 de abril, pero no le fue tan bien. Esa tarde, tras ser liberado, se encontró con un pequeño grupo que lo insultó y golpeó, logrando que el recluso tuviera que volver a la Unidad Nº 14, custodiado por la policía local.

En nuestra provincia, Suárez  acaba de declarar su postura, a pesar de ser poderes independientes, claro; al definir en su discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias «En Mendoza, las condenas se cumplen»

Sin embargo, en al pais, existen muchas voces a favor y en contra. La eterna dicotomia argentina, que nos deja a los ciudadanos comunes a merced de quienes tengan mas poder, para bien o para mal.

Finalmente, como no podía ser de otra manera, hasta el cura Julio César Grassi, condenado a 15 años de prisión por abuso sexual y corrupción de menores, presentó su pedido de morigeración de confinamiento a Cámara de Casación Penal Bonaerense para su revisión.

Tal vez tenga suerte. Por ahí, le toca Violini.

 

Por Redacción