Es por la falta de dólares, el sector indican que las licencias no automáticas se transformaron en la principal traba para traer productos desde el extranjero. El Banco Central vendió USD 1.000 millones en un mes para contener al dólar oficial

Importadores , despachantes,  comerciantes y empresas que dependen de las compras en el exterior para desarrollar sus actividades señalan que en tiempos de sequía de dólares para el Banco Central la administración del comercio por parte del Ministerio de Desarrollo Productivo se volvió mucho más extrema en agosto. En el sector de comercio exterior dicen que los rechazos de operaciones crecen y dejan sin insumos o bienes finales a rubros como el automotor, el textil y el de electrónicos. Desde la cartera que conduce Matías Kulfas, mientras tanto, dicen que no se trata de medidas cambiarias sino de la administración del comercio.

En este sentido, los importadores señalan que las licencias no automáticas, una de las vías que tienen los Estados para regular las compras al exterior, se transformaron en la principal barrera para entrar productos al país. Distintos empresarios y despachantes consultados por Infobae relataron que en los últimos dos meses los trámites para autorizar una importación encuentran límites crecientes.

Las licencias no automáticas son mecanismos de administración del comercio exterior que están dentro del marco normativo acordado por Organización Mundial de Comercio (OMC). Las autoridades de un país tienen un plazo de hasta 60 días para aprobar o rechazar una compra al exterior entre los productos que están sometidos a este tipo de licencias, un plazo que según los importadores se incumple en muchos casos.

Este año el gobierno nacional aumentó en el mes de mayo la cantidad de posiciones arancelarias que están sujetas a licencias no automáticas, sumando nuevos productos a la lista de potenciales bienes trabados. Pero, según explican en el sector, esa posibilidad de revisar y dificultar la entrada de productos por los puertos locales empezó a ser utilizada con mayor intensidad en los últimos meses. Y de una manera que, dicen, hacen muy difícil coordinar los embarques con las necesidades comerciales y productivas de las empresas locales.

“Violan la norma de la OMC de 60 días y violan también el acuerdo automotor con Brasil, de 10 días. Esto se va profundizando cada vez más, es una piedra que va tomando volumen y cada mes los controles son más intensos”, dijo a Infobae Rubén García, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA).

La intensificación de los controles se dio a la par de los problemas del Banco Central para cuidar sus reservas en el mercado cambiario, en momentos en el que la cantidad de compradores de dólares para ahorro está en récords y, a pesar del superávit comercial, la entidad conducida por Miguel Pesce se ve obligada a vender divisas para evitar un avance más rápido del dólar oficial.

 

Violan la norma de la OMC de 60 días y violan también el acuerdo automotor con Brasil, de 10 días. Esto se va profundizando cada vez más, es una piedra que va tomando volumen y cada mes los controles son más intensos (García)

En los bancos, mientras tanto, señalan que la competencia por comprar dólares al tipo de cambio oficial se da entre distintos sectores. Por un lado, está la demanda hormiga constante que aprovecha el cupo mensual de USD 200 millones, por el otro la demanda de importadores entre las que se destaca la del sector automotor y, por último, también la de empresas que tratan de cancelar deuda cuanto antes, temerosas de llegar tarde en caso de un ajuste del dólar oficial.

Las compras al exterior están lejos de vivir un boom. En julio llegaron a USD 3.427 millones según el último dato del Indec y caen 30,1% respecto a mismo mes del año anterior. Sufren por la caída de la actividad económica, pero también por la menor capacidad adquisitiva del peso argentino en términos de dólares. Sin embargo son muy sensibles al ciclo económico y si sobreviene un rebote de la economía luego del freno que supuso la pandemia es esperable que aumenten en la medida en que haya más consumo de bienes finales y las empresas necesiten más insumos para producir.

Fuente: Infobae