Máximo Kirchner tomó la palabra en la Cámara de Diputados y salió a defender el recorte de fondos a la ciudad de Buenos Aires con un ataque directo a Horacio Rodríguez Larreta, al que caracterizó como candidato presidencial en 2023.

El mensaje de Kirchner dejó helados a los principales referentes del gobierno porteño.

Si quedaba alguna esperanza de abrir un espacio de diálogo interpartidario en la Argentina de la recesión sin fin, el hijo de la vicepresidenta se encargó de dinamitar los puentes con el dirigente de la oposición que se había mostrado más dispuesto a la negociación política. Pero sobre todo mandó una señal a todo el oficialismo: el enemigo es Larreta. Con la simple lógica de que aparece hoy como el dirigente de Juntos por el Cambio con mejores números para la lejanísima y brumosa batalla por la sucesión.

Máximo Kirchner se embanderó con el sablazo a la caja porteña con un énfasis que no exhibió con leyes tan emblemáticas para el gobierno de Alberto Fernández como el presupuesto 2021, para el que ni siquiera se molestó en preparar un discurso.

Este martes habló 16 minutos. Ironizó sobre «la bendición» de los jefes de gobierno porteños que «llegan siempre a presidentes» y le apuntó a Larreta: «Yo no sé si el actual jefe de gobierno será presidente de los argentinos. Ojalá sea el primero en hacer algo diferente a Macri y a De la Rúa. Cada vez que nos gobernó un jefe de gobierno de la ciudad, el país terminó endeudado y patas para arriba«.

En el entorno de Larreta quedaron perplejos. «Fue una confesión de que estamos ante un ataque político coordinado de todo el kirchnerismo», señaló una fuente que conoce el pensamiento del alcalde porteño.

La frontera entre dialoguistas e intransigentes se difumina a diario en Juntos por el Cambio. La última semana fue un in crescendo demoledor: empezó con la acusación contra la Policía de la Ciudad del ministro del Interior, Wado de Pedro, durante los disturbios en el funeral de Diego Maradona. A instancias de Cristina Kirchner, con quien estaba cuando estalló la violencia, exigió a Larreta que parara la represión en un evento cuya organización recaía en el gobierno nacional. El segundo capítulo fue la denuncia penal que por esas acciones presentó el secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, un cuadro de La Cámpora. El viernes siguió con la convocatoria de apuro a la sesión para aprobar el recorte de fondos de coparticipación.

La pinza se activó desde todos los costados del oficialismo. Sergio Massa, en la Cámara de Diputados; el kirchnerismo duro en los tribunales; la Casa Rosada en sus negociaciones febriles para conseguir que el cordobés Juan Schiaretti diera la ayuda final para conseguir un exiguo triunfo en la votación final del amanecer.

El proyecto que pasó con modificaciones al Senado contempla reducir el porcentaje de coparticipación de la ciudad a 1,4%, como era hasta 2015. Mauricio Macri había subido el coeficiente a 3,75% cuando traspasó la Policía Federal a la administración de Larreta, en 2016. Después lo bajó al 3,5% con el pacto fiscal de 2018. Para destrabar la aprobación, se creó una comisión que deberá definir una suma fija anual que se traspasará para financiar los gastos de la seguridad porteña. Se eliminó así el artículo que fijaba ese monto en $24.500 millones anuales.

«Nos quieren hacer arrodillar», dijo esta tarde Horacio Rodríguez Larreta, quien se dirigió a los bonaerenses,  por televisión.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí