Un trabajador de la salud del programa gratuito de vacunación contra la influenza sostiene una vacuna contra la influenza dentro de un tranvía, mientras continúa la propagación mundial de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Viena, Austria. 1 de octubre de 2020. REUTERS / Lisi Niesner

Si había una ventaja que Argentina tenía con el resto de los países en esta pandemia -aún con una de las tasas más altas de contagio y muertes por el Covid- era que tenía la posibilidad de que se descubriera la vacuna contra el coronavirus antes que se desate la segunda ola de contagios, tal como ha sucedido en Europa y Estados Unido, entre otros lugares del mundo. Así, lo que fue una repentina, demasiado prematura y larga cuarentena en nuestro país, tal vez hizo posible que hoy tenga efectivamente esa ventaja: la vacuna ya estaría y ahora se podría evitar volver a pasar por lo peor.

Así, el gobierno ante el desafío logístico más grande de la historia,  buscará aplicar un millón de dosis por semana para frenar la segunda ola de coronavirus. Cada persona deberá ser inoculada dos veces, vacunar a 30 millones de personas exigirán por lo menos 15 meses. Aquí, los ministerios que están involucrados en el plan estratégico de vacunación y qué responsabilidades tiene cada uno.

Contrariamente a lo que esperaban el Presidente y el Ministro de Salud, Argentina tiene una de las tasas de mortalidad más altas del planeta por millón de habitante, y ya se comprobó que en los municipios del conurbano bonaerense, por ejemplo,  hubo mortalidades similares a las ciudades más afectadas del mundo.

Pese a esta realidad que vivió el país sobre todo en los últimos meses de la cuarentena y en donde la flexibilización de las actividades era un tanto inevitable, Argentina tiene la oportunidad de evadir la realidad que hoy viven los países más poderosos del mundo con la pandemia. Y para eso debe organizar el programa de inmunización más importante de la historia. Es decir, una campaña totalmente distinta a todas las anteriores, porque será por fuera del calendario de vacunación anual y deberá estar concluida en pocos meses. Representa un inmenso desafío logístico-territorial.

Bajo este marco, según publica Infobae,  un grupo de expertos liderado por el tailandés Yot Teerawattananon, fundador del Programa de Evaluación de Tecnología e Intervención en Salud (HITAP) del Ministerio de Salud Pública de su país, dio unas pocas recomendaciones para gobiernos en la lucha contra el COVID-19, entre las que se destaca la necesidad imperiosa de que cualquier estrategia contemple la distribución global de las vacunas una vez que la autoridad regulatoria la haya aprobada, determinando las poblaciones objetivos y estableciendo plataformas transparentes, a la que puedan acceder organizaciones no gubernamentales que garanticen la equidad y la ética de las decisiones e implementación.

Luego de analizar los sistemas a aplicar y la estrategia aplicar. Así, ahora el Ministerio de Salud debe lograr vacunar a 30 millones de personas dos veces, es decir, dar 60 millones de dosis, ya que las tres vacunas que tendrá disponibles exigen doble inoculación (Sputnik, Pfizer, AstraZeneca).

Aún ninguna autoridad quiere precisar a qué ritmo espera aplicar las vacunas. Si tomara el ejemplo de Gran Bretaña, que es el país que primero se lanzó a la tarea, debería aspirar a 1 millón de personas por semana, que tienen que vacunarse dos veces, el plan de vacunación llevaría por lo menos 15 meses. Claro que podría vacunarse más cantidad de personas. Es la perspectiva que tiene España, vacunar a 1.600.000 personas por semana, lo que reduce el tiempo de inoculación en 40%, o sea, Argentina terminaría el programa en 9 meses. Solo en el conurbano habrá que vacunar a 8 millones de personas, dar 16 millones de dosis.

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