Los roedores han generado miles de dólares de pérdida y los ciudadanos esperan la llegada de una lluvia u ola de frío que frene el crecimiento del enjambre.

Como si se tratase de una película de ciencia ficción, miles de ratones invaden las granjas y ciudades del este de Australia generando pérdidas económicas inconmesurables y llenando todo de un olor pestilente a su paso. Ya hay varios agricultores que perdieron enteramente sus cosechas en manos de los ratones y ganaderos denuncian que también arrasaron con los piensos para alimentar el ganado, agravando una situación que ya era crítica para la industria australiana.

No sólo las zonas rurales de Australia están siendo invadidas por los ratones, sino también algunas ciudades están repletas de los roedores que están haciendo insufrible la vida de los ciudadanos. Se trata de la peor plaga desde 1984 pero el Gobierno local todavía no lo declaró una plaga nacional, ya que implicaría un importante gasto para el Estado que debería tender una mano a miles de ciudadanos que sólo pueden atinar a matar algunos cientos de ratones al día y esperar que no ingresen en sus casas.

Los agricultores, en tanto, están entregados ante esta escena de proporciones bíblicas y lo único que pueden es “evitar que entren en las oficinas, dentro de la maquinaria, los tractores y camiones, ya que se comen todos los cables”, y alzar la voz para solicitar apoyo financiero del Gobierno para hacerle frente a la situación.

La pérdida es significativa para toda la industria agroganadera de Australia ya que, luego de la sequía que castigó al país durante años, los piensos y granos que iban a poner en pie el panorama del sector están siendo arrasados por el enjambre de ratones. El alcalde de Coonamble, Al Karanouh, dijo a The Guardian que los agricultores ya han perdido más de $40 millones de dólares, sólo en su condado.