Son sospechosos de operar en los barrios tradicionales del departamento. Uno es el hermano del famoso Cara Cortada. En uno de los hechos, las víctimas fueron una magistrada y su esposo, su abogado.

Los venían siguiendo desde hacía semanas por una serie de entraderas perpetradas en junio y julio. Actuaban armados durante la noche y casi siempre en la misma zona. Se movilizaban en un vehículo verde con algunos detalles de pintura que habían sido detectados y aportados por las víctimas después de los asaltos.

Siempre, de acuerdo con la información analizada con los hechos consumados, actuaban en barrios tradicionales de Godoy Cruz, como el Trapiche, Fuchs, Giner, Mosconi, en los distritos Gobernador Benegas y Trapiche. Creen que, al menos, cometieron 10 asaltos.

Apuntaban a, por lo menos, dos sujetos de entre 20 y 25 años, uno más alto que el otro. Estos marcaban las viviendas y luego daban en el golpe armado, esperando a que los moradores llegaran a sus domicilios o se encontraran en alguno de los ingresos. En uno de los atracos, las víctimas fueron una jueza y su marido, sobre calle Córdoba, del barrio Trapiche, a quienes les saquearon dinero y diversos elementos de valor.

Durante la mañana del jueves, luego de algunos trabajos que realizaron los policías de esa jurisdicción –Comisaría Séptima– y se profundizaban con Robos y Hurtos de Investigaciones, la jefatura departamental y personal de la Oficina Fiscal Nº3, con el ayudante fiscal Humberto Panelli a la cabeza, dos de los presuntos autores de los hechos fueron capturados en la zona de calles Perón y Salavina.

Efectivos de cámaras los habían señalado en el citado Corsa a las 10.35 en la intersección de la primera de las calzadas citadas con Jamaica. Cuando los identificaron, supieron que tenían familiares que estuvieron vinculados al mundo delictivo local.

Fuentes policiales detallaron que uno es hermano del Cara Cortada, uno de los “angelitos” más conocidos de la condenada jefa narco Sandra Jaquelina Vargas, la Yaqui, y el otro, sobrino del desaparecido hampón Mario Marito Díaz, quien dejó de ser visto en el 2013 –se cree que fue asesinado por la banda de secuestradores que integraba por quedarse con parte de un botín– pero antes estuvo en la mira por casos resonantes como Zambrano-Rodríguez y Rubino.

Fuentes judiciales detallaron que ambos fueron identificados como Marcos Santiago Ábrego Díaz (hermano de Franco, el popular Cara Cortada), de 22 años, quien dijo ser changarín y estar domiciliado en La Quebrada sector C, de Godoy Cruz, y Ezequiel Manuel Díaz Quiroga, nacido el 1 de abril de 1995 y viviendo en calle Carrizal del citado departamento.

De acuerdo con fuentes judiciales, la causa quedó en manos de la fiscal de Robos y Hurtos Florencia Díaz Peralta. Hace pocas horas, ambos sospechosos pasaron al penal luego de ser imputados.

Hubo una rueda de personas en la que participaron algunas de las víctimas y Díaz Quiroga fue reconocido detrás del vidrio espejado. Si bien el otro acusado no fue señalado, la investigadora esperará una serie de trabajos científicos y análisis de otras pruebas para definir su futuro en el expediente, además de conocer que tenía otras causas en trámite.

Más allá de eso, las fuentes aportaron que “estaban complicados” de cara a lo que viene, debido a que el expediente se encuentra en plena etapa de recolección de elementos probatorios.

Los dos sospechosos habrían contado con la participación de un tercero que hacía de campana o era conductor del vehículo en el que circulaban durante los hechos, el Chevrolet Corsa despintado. Y así lo describieron algunos de los testigos y víctimas de los golpes.

Dos de los asaltos ocurrieron el 13 de junio a la misma hora, minutos después de las 22: las víctimas eran vecinas y viven en calle Córdoba, del barrio Trapiche. En uno de los domicilios habita un taxista con su pareja y en el otro, una jueza civil con su marido, de profesión abogado.

La reconstrucción de los hechos sostiene que el trabajador del volante se encontraba en la vereda de su domicilio con su mujer cuando llegaron hasta el lugar dos hombres armados.

Ambos los hicieron entrar a la propiedad bajo amenaza. “Uno era de baja estatura, con campera verde oscura, y el otro sujeto era muy alto, con camera marrón”, describió una de las víctimas a los policías de la jurisdicción que llegaron hasta la escena después del golpe, cuando el 911 recibió un llamado.

Explicaron que los tiraron al suelo y les exigieron que no se movieran. Con el control de la situación, los asaltantes robaron un televisor negro de 24 pulgadas, un parlante chico del mismo color, dos teléfonos celulares Samsung A22 y J7 que se encontraban en la mesa del comedor y una billetera con documentos y tarjetas varias. Antes de huir, cargaron una caja de herramientas.

Al mismo tiempo, el grupo delictivo atacó a la jueza María Eugenia Ibaceta y a su marido, también hombre de leyes. La propiedad está ubicada en frente de la casa del taxista. Fue el abogado quien relató que se encontraba en la puerta de su hogar para guardar el auto cuando vio un Chevrolet Corsa verde en actitud sospechosa.

Los sujetos se bajaron del rodado y cruzaron desde la vereda de enfrente. “Uno de baja estatura con campera verde oscura y otro muy alto con camera marrón”, describió igual que su vecino taxista. Los asaltantes se dirigieron a él y lo amenazaron con un arma tipo pistola. Le sustrajeron 7.000 pesos que tenía entre sus prendas, documentación y tarjetas.

Luego lo metieron a la casa y atacaron también a su mujer, la jueza Ibaceta, quien volvió a trabajar este año pero ganó notoriedad en el 2005 y en el 2009, por un hecho de inseguridad que sufrió en la Sexta Sección, cuando la asaltaron y drogaron con algunos medicamentos, y luego de intentar arrojarse al vacío desde la terraza del edificio de la Municipalidad de Ciudad, respectivamente.

Con el mismo modus operandi, los obligaron a que ambos se tiraran el piso y que no levantaran la cabeza. Así fue como se llevaron un TV plasma, dos celulares, una cartera que tenía en su interior 30.000 pesos y dos computadoras portátiles.

Después del atraco, las víctimas llamaron al 911 y el personal policial llegó hasta la escena para trabajar en los dos casos. Con el paso de las semanas, hubo otros hechos en barriadas de la zona y la descripción de las víctimas apuntaba siempre a los mismos sujetos.

Debido a esto, hubo un trabajo de los efectivos de ese sector que tuvo sus primeros resultados con la detención, la semana pasada, de los primeros dos sospechosos.

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