Los primeros días de agosto han sido, sin dudas, los peores momentos de la pandemia, tanto a nivel provincial como regional.

Pero en el Valle de Uco la situación se torna un tanto preocupante. El considerable aumento de casos de coronavirus ha pegado fuerte, a tal punto que se ha tenido que derivar pacientes con Covid  a un hotel para que sean atendidos. No cabe dudas que esta es una situación que ni el más pesimista imaginaba hace apenas un mes atrás.

Con 41 casos activos en la actualidad, repartidos en 4 centros asistenciales -con mayor o menor complejidad para la atención-, la región se encuentra inmersa en un momento crucial, en la que debe decidir si esperar o actuar. Por un lado, el esperar supondría que el tema se calme o, por el contrario y de acuerdo a la tendencia,  se complique aún más. Por otro lado, el actuar presumiría  tomar medidas un poco más drásticas. Claro está que la idea de «responsabilidad ciudadana e individual» no está surtiendo efecto, ya que los contagios se están dando en cualquier ámbito y hasta hay una importante cantidad de casos que están aún con investigación epidemiológica y son una incógnita en sus nexos.

Si nos guiamos por los números, son más de 40 los casos activos, con 21 de ellos internados en el Scaravelli, el hospital de atención central en la región, lo sigue en cantidad de pacientes internados el Hotel Turismo de Tupungato -recientemente reacondicionado para este fin- con 13 pacientes alojados para su recuperación, detrás viene el Tagarelli con 5 y luego el Las Heras  con 2.

En un análisis un tanto frío pero real, la cantidad de casos sí es algo que en verdad preocupa al Valle de Uco y no sólo por los que hay ahora mismo, sino por los que pueden llegar a haber. Haciendo números, una multiplicación simple de lo que hoy hay llevaría los casos a una cifra cercana a 100, y ahí sí que el sistema  sanitario valletano estaría seriamente complicado. Esto da cuenta que una simple duplicación, algo muy posible aquí y en cualquier lugar, podría provocar un lío bárbaro, sanitariamente y socialmente hablando, en la región. Esto supone que, por ejemplo, 100 casos activos en una comunidad relativamente pequeña como  la del Valle de Uco, es una cantidad  muy significativa si tenemos en cuenta que ese número es el que tenía Mendoza antes de la «disparada» de contagios con el recordado «caso 98», el cual disparó una ola que resintió a la provincia  en plena pandemia y el que descontroló, en cierta medida,  las agujas del hasta allí ciudad sistema sanitario mendocino.  Esta reflexión nos lleva a pensar que el Valle de Uco podría tener un caso equis, que puede ser un número como el 43, el 55 o el 72, cualquiera, pero que podría desatar la misma ola que desató  aquel caso en Mendoza. El tema es que  estamos hablando del Valle de Uco, una región que, sin dudas, no bancaría una situación similar.

Ante esto, las preguntas que quedan en el aire son: ¿el Valle de Uco debería volver al principio?, ¿podría parar todo por 15 días nuevamente? , ¿podría frenar y volver a empezar? Las respuestas están en manos de los que deciden. Por el  momento, todo queda igual, aunque podría ser peor o mejor.  El tiempo y las decisiones lo dirán.

1 Comentario

  1. Es lamentable como.se.maneja el gobierno mendocino,empezaron demasiado temprano las prohibiciones,y desp de 5meses la gente está cansada,lógico que vamos a tener más contagios cada día
    El gobierno departamental,realmente no hace naaaadaaa,la policía naaaaaaaa,entonces,quien controla a los que están en falta?
    Desgraciadamente estaremos peor si no se ponen a trabajar como corresponde.

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