El Gobierno de Mendoza, fijo este año un precio de referencia para las distintas variedades de uva. Productores del Valle de Uco, levantaron su cosecha, ofrecieron la uva a los grandes establecimientos elaboradores y ahora estos, no quieren pagar lo acordado.

Esta situación ha generado incertidumbre y reclamo en los productores, quienes plantean que son la variable de ajuste de la cadena y que, por la pérdida de rentabilidad, se va a seguir acentuando la concentración.

Se había fijado un valor de $65 para el kilo de uva malbec proveniente del Valle de Uco, productores aseguran que hoy se está pagando a $50.

Mario Leiva, presidente de la Sociedad Rural, abrió esta discusión en los medios provinciales y ejemplificó que si un productor vende ocho mil kilos de uva malbec de buena calidad a $50 el kilo, recibe $400 mil por hectárea. Al restar los costos de producción, el remanente es de $100 mil, pagado en un plazo de 7 u 8 meses, en un contexto de un 50% de inflación anual: “Si el kilo de uva del Valle de Uco no se paga a $65, a 90 días, el quebranto de muchos productores está garantizado”

Autoridades y productores piden que el precio de referencia fijado, figure en los contratos de venta de la uva y del vino. Si esto no se cumple, el riesgo empresarial, recae sobre las espaldas de quien cultiva la uva. Además, aseguran que bodegas del Valle de Uco, venden botellas de vino en más de 20 mil pesos, mientras que las perdidas siguen dándose año tras año, en los productores.

Esta pelea histórica, continúa este año. Otros referentes del sector, suman a la discusión, la presión que ejercen las empresas sobre los productores que cuando reclaman lo que les corresponde, muchas bodegas deciden directamente no comprarle más y eso marca una perdida mucho más grande para ellos.

Esto es lo que provoca, señaló, que se vayan abandonando fincas, y si bien cuando la producción es poca y el precio sube hay quienes se deciden a plantar, cada vez se dan más años seguidos de precios bajos, por lo que se desalienta ese ciclo de inversión; en especial porque se debe esperar como mínimo tres años antes de empezar a recuperar lo invertido.