La familia de María del Valle González López, la joven militante radical que murió el 11 de abril pasado en el hospital Perrupato de San Martín tras realizarse un aborto, rompió el silencio.

Lidia Rosa Fiore, la madre de la chica y sus hermanos están conmocionados luego de recibir la necropsia, que recién fue entregada luego de 6 meses de haber sido realizada. Sospechan que la joven fue víctima de una praxis.

María del Valle cursaba una gestación de 6 semanas y decidió interrumpirla legalmente. Ingirió 12 pastillas de  misoprostol y le realizaron un seguimiento por teléfono. Murió seis días después.

María estaba de novia desde hacía 3 años y el joven estuvo con ella durante todo el procedimiento.

El viernes 9, a Lidia le avisaron que su hija estaba internada y según describe la mujer, fue el novio quien le dijo que tenía una apendicitis o algo en la vesícula.

“A la una menos diez de la madrugada, me cae un mensaje del novio ‘mirá Lidia, a María la pasaron al quirófano, ahí van a ver si es la vesícula’. A la 1:40, me dice: ‘Ya salió del quirófano María’. Y yo digo qué alivio, qué rápido, le sacaron la vesícula o el apéndice. Y él me dice ‘no, vos sabés que han encontrado una infección muy grande en los intestinos y no la han podido tocar así que la están medicando para ver si pueden bajar la infección’”, relató Lidia.

Ya en el hospital le confirmaron que la vida de su hija corría peligro y que se había realizado un aborto.

La mujer aseguró que el novio le dijo que “ella tomó una pastilla abortiva, pero no sabemos si fue eso lo que le hizo mal”.

 “Pero no fue una pastilla, fueron 12″, corrigió Lidia, quien recordó que el novio insistía con la versión de una infección, tal vez porque “de chiquita ha sido enferma”, aunque “la niña hacía deporte, estudiaba, salía a correr, andaba en bicicleta, era completamente sana”.

La segunda vez que pasaron a su hija a quirófano le dijeron que no había esperanza y que tenía menos de una semana de vida.

Lo que le sucedió a María del Valle tiene una cantidad de puntos oscuros. El primero de ellos es que una necropsia cuyo resultado debía estar en pocos días, demoró 6 meses.

El segundo aspecto es el motivo por el que el fiscal no recibió el celular de la joven como prueba, tal y como lo afirmó su hermano.

“El fiscal no nos quiso recibir el teléfono como prueba porque dijo que era algo personal. Notamos que quieren tapar lo que pasó. Quieren instalar que no murió por eso” expresó su hermano.

Tampoco tiene una explicación que el novio no la haya llevado al hospital el martes, cuando ella ya se sentía muy mal, ni que no se le haya realizado una ecografía de urgencia.

Otra situación que no se ha argumentado es en qué se basó la médica para indicarle ingerir 12 pastillas de misoprostol, sin haberle indicado ningún estudio previo al aborto.

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