Duermen en colchones en la calle y se arman ollas populares.

El pasado lunes un sismo de 6,4 grados sacudió a la provincia de San Juan y que se sintió en prácticamente todo el país.

El epicentro fue en la zona de Media Agua y muchas familias de esa localidad y también de Pocitos, perdieron prácticamente  todo (Muchas de las casas derrumbadas no son de material) y quedaron a la intemperie.

Según el medio Tiempo de San Juan, narra que la mayor parte de las viviendas están reducidas a escombros, por lo bajo asoman algunas de sus pertenencias y el resto en grandes bolsas de residuos al costado de una de las calles con más tráfico pesado y veloz del departamento, en la intersección de calle Aberastain y Calle 15 en adelante.

Todos afirman que no tienen más nada, sus cosas están sepultadas bajo restos de adobe y caña, la comida es muy escasa y solo para las mujeres y niños, el agua que aún conservan tiene la temperatura del asfalto y sus rostros brillantes y con barro retratan la catástrofe de lo que están viviendo desde que el terremoto paralizó sus vidas.

Al costado del camino: el miedo y la oscuridad

Una de las personas que perdió todo declaró que: “Desde el terremoto que no dormimos, nos turnamos para estar con linternas y conos improvisados para que los autos nos esquiven y alerta siempre para no perder las pocas cosas que nos quedan”.

Por otro lado también aseguran las propias víctimas del lugar recién sobre el mediodía de este miércoles alcanzaron a llegar algunas movilidades del municipio para levantar escombros y relevar el lugar, pero los primeros en asistir y ayudar a los damnificados fueron los propios vecinos.

El presidente Alberto Fernández, llegó el martes a la provincia y luego de recorrer las zonas más afectadas junto con el gobernador Sergio Uñac, prometió la construcción de unas 1800 viviendas en la zona más perjudicada.