Diego Schwartzman tuvo que conformarse con levantar el trofeo de subcampeón en el Masters 1000 de Roma, luego de perder la final con Novak Djokovic.

No fue el cierre que había soñado para una semana mágica. Pero el Peque no se olvidará jamás de lo que vivió en los últimos días en la capital italiana. Porque sobre el polvo de ladrillo del Foro Itálico, volvió a reencontrarse con su mejor versión, jugó un tenis de altísimo nivel y hasta se dio el gusto de derrotar por primera vez a Rafael Nadal, el rey indiscutido de canchas lentas, y de darle pelea al número uno del mundo en la definición del torneo. Y comprobó que el trabajo que viene realizando desde hace varias temporadas junto a su equipo lo está llevando por el camino correcto. Balance más que positivo, sobre todo pensando en el próximo gran objetivo, Roland Garros, donde podría ser uno de los grandes protagonistas

«Vengo de jugar mal en el US Open y eso lo tengo en la cabeza. Quiero revancha rápido en un Grand Slam porque en los últimos años había sido muy bueno en esos torneos. Además, el año pasado ya había hecho semifinales en Roma y luego perdí contra Leo Mayer en segunda ronda de Roland Garros y me hubiera gustado hacerlo mejor», analizó el argentino tras la caída en la final de Roma ante Djokovic por 7-5 y 6-3.

 

Con contenido de Clarín