Se espera un mejor 2021.

El mundo deja atrás un 2020 marcado por el coronavirus y sus consecuencias, que obligan a pasar una noche de Año Nuevo distinta, sin grandes celebraciones por las restricciones, en algunos lugares del mundo

Nueva Zelanda, dio la bienvenida al nuevo año con grandes multitudes reunidas en Auckland, la capital, para ver un espectáculo de fuegos artificiales. Aunque sigue aislada por el cierre de las fronteras, pudo celebrar la llegada de 2021.

En Sídney, la ciudad más grande de Australia, los famosos fuegos artificiales de la noche del 31 iluminaron el puerto con una exhibición deslumbrante, pero para pocos espectadores después de la aparición de un reciente brote en el norte de la ciudad.

En Tokio, los residentes enfrentan la perspectiva de que se imponga un estado de emergencia, después de que se registrara un récord diario de 1.300 nuevas infecciones por coronavirus.

En Europa, Italia, uno de los países en los que la pandemia se manifestó con más fuerza, está sujeta a un confinamiento de su población hasta el 7 de enero y a un toque de queda desde las 22, para evitar un aumento importante de casos por las fiestas

Francia, que mantuvo un confinamiento estricto entre finales de octubre y mediados de diciembre, sustituido entonces por un toque de queda, anunció este jueves que detectó el primer caso de la nueva cepa de Covid-19 surgida en Sudáfrica, pocos días después de que hallaran el primer positivo de la nueva cepa británica.

En Alemania, que está confinada hasta el 10 de enero, la canciller Angela Merkel aprovechó este jueves su mensaje de Año Nuevo para alertar que la crisis del coronavirus se extenderá a 2021, a pesar de la llegada de las vacunas.

En Brasil, el segundo país más afectado del mundo, que registró más de 193.000 muertes por Covid-19, los médicos temen una nueva ola frente a una población que a esta altura respeta poca las normas de prevención.

En tanto, en algunos países de Medio Oriente, las personas podrán celebrar casi con normalidad.

En Dubai, se espera que miles de personas asistan a un espectáculo de fuegos artificiales e iluminaciones láser en Burj Khalifa, la torre más alta del mundo, a pesar de un gran número de nuevos casos.

En Beirut, capital de Líbano, que todavía se tambalea por la mortal y devastadora explosión del 4 de agosto en el puerto, las autoridades también relajaron las medidas.

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