El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que “hace semanas” que toma de forma preventiva hidrocloroquina, un medicamento contra la malaria, que el propio Estado norteamericano ha contraindicado para evitar el contagio de coronavirus y que, según expertos de fama mundial, puede tener peligrosos efectos secundarios.

Se sorprenderían de cuántas personas lo están tomando antes de contagiarse. Yo lo estoy tomando. Hace semanas que comencé a tomarlo porque creo es bueno, escuché muchas buenas historias“, aseguró Trump.

El presidente estadounidense presiona a sus estados a reabrir las actividades económicas e impulsa el consumo de un medicamento que, según su propio ente regulador de medicamentos, la FDA; podría provocar “problemas cardíacos serios” en pacientes con coronavirus.

Pese a estos datos, Trump no se mostró preocupado y agregó que cree “que la gente debería estar autorizada a tomarlo“.

Un poco más al sur, en Brasil, seguidores de Bolsonaro distribuyen cloroquina gratis como si fuera un remedio para prevenir el coronavirus

En ese contexto, el presidente Jair Bolsonaro impulsa un protocolo para que los médicos den la pastilla de cloroquina a enfermos con la Covid-19 pese a que, en el mundo, se demostró que puede tener efectos letales.

Al mismo tiempo, este fin de semana en Brasilia, militantes bolsonaristas le cantaron al presidente que la “cloroquina fue enviada por Jesús” para curar a los brasileños.

El medicamento está siendo utilizado solamente bajo estricto acuerdo entre paciente o sus familiares y médicos como última instancia para combatir la Covid-19, teniendo en cuenta los efectos colaterales que afectan al sistema nervioso.

Los bolsonaristas niegan que el aislamiento social y las cuarentenas sean efectivas para frenar el virus y sostienen que la cloroquina, pese a las evidencias, cura la Covid-19.

Lo cierto, es que mientras ambos líderes –Trump y Bolsonaro- se enfrentan al mundo y a la Organización Mundial de la Salud; Estados Unidos registró casi 1,5 millones de infectados y ya superó los 90.000 muertos, según la Universidad Johns Hopkins, al tiempo que derivó en una crisis económica que llevó a más de 37 millones de personas a pedir subsidio por desempleo. Mientras que Brasil, tras la pérdida de dos ministros de salud, y con más de 16.000 muertos en dos meses y 254.220 afectados; aún no tiene un reemplazante formal, y sólo cuenta con uno interino y sin experiencia en el sector desde el sábado.

 

Fuente: Télam/EFE

 

 

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