Una publicación en la página oficial de Facebook del comercio tunuyanino «Tutti Pasta Valle de Uco» despertó la polémica acerca de la supuesta persecución municipal que sufre este negocio en estos días.  La denuncia se basa en que en repetidas ocasiones  personas de Inspección van o merodean el local ubicado en calle Echeverría, frente a la plaza departamental, y hasta sacan fotos y filman.

«Les cuento que vamos a luchar hasta última instancia para seguir sosteniendo nuestro emprendimiento, donde hay gente que vive de este lugar. Así suframos persecución municipal . Les cuento que los vamos a seguir enfrentando, porque tenemos todo en regla. Así de clarito», dice el posteo que fue publicado en el muro de Tutti Pasta  el domingo.

Ante esta publicación, este medio dialogó con Alejandro, el propietario de este comercio para que explique la situación. «Por poner un nombre a la situación decimos que esto es persecución laboral. Nosotros en realidad lo vemos más que nada como un hostigamiento. Estamos en una situación en la que es muy complicado mantener una fuente de trabajo. La gran mayoría de los comerciantes tenemos que hacer frente  a un montón de costos  y entonces cuesta mucho mantener un comercio abierto. Justamente, por este motivo, esperamos recibir apoyo  por parte del Estado, que no significa indulgencias de ningún tipo. Significa que haya un acompañamiento real y valedero», apuntó el hombre.

«Nosotros (Tutti Pasta) cumplimos con todas las normas que exige la ley para poder funcionar. Tuvimos aquí una fuerte inversión económica. Empezamos antes de la pandemia y justo nos agarra la pandemia cuando estábamos construyendo el local, pero seguimos para delante. En primera instando, y como corresponde a toda actividad comercial, se acercó la gente del municipio, que vino a ver desde habilitación, hicieron recomendaciones y hasta ahí estaba todo bien, nos fueron acompañando y colaborando», aseveró y agregó:  «Al poco tiempo, comenzó a venir otra gente, también del ámbito municipal , de manera muy prepotente y querían entrar de a tres o de a cinco y nosotros tenemos un local relativamente chico y habitualmente teníamos clientes. Las inspecciones empezaron a ser repetidas y no había nada que objetar, porque venían no me decían qué había que cambiar»,

Alejandro también describe que constantemente la camioneta d Inspección General está estacionada frente a su local. «Comprendo que la calle es pública, pero sí notamos cómo todos los días están estacionados aquí después de las 19 horas.  A mi manera de entender, esto es parte de un hostigamiento. Siempre los inspectores desde la camioneta están mirando hacia acá (dentro del local). Todo esto lo tengo filmado y fotografiado. También han pasado personas de la municipalidad (de Tunuyán) filmando y sacando fotos del local repetidas veces, a las 19.30, 20, 21 horas.»

En este sentido, el hombre dice estar muy cansado de este hostigamiento, y aunque cumple con todos los requisitos y protocolos correspondientes a la pandemia de coronavirus,  teme algún tipo de clausura y no encuentra razones . «Yo lo único que quiero es que me dejen trabajar, nada más. Tengo mis fundadas ideas de por qué se da esta situación. Sé por dónde viene la mano y de alguien que ejerce su poder malamente», expresó  Alejandro sin dar demasiados detalles al respecto y destacó que «también hay gente de la municipalidad que se ha comportado amablemente»

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