Se llama Pedro Nolasco Lemos Chandía, tiene 86 años y es de Tunuyán. El hombre asegura que tiene terrenos de propiedad familiar en la zona de El Yaucha, San Carlos, y que los mismos actualmente están tomados por terceros. No recibe respuestas de ningún tipo y pide ayuda.

La historia la cuenta en primera persona. Pedro es un vecino de Tunuyán de muchos años y reclama por sus terrenos ubicados en una de las márgenes del famoso arroyo sancarlino. A su avanzada edad, asegura que es lo único que puede dejarle a los hijos, que nunca recibió nada de estos campos y solicita algún tipo de solución.

«La Estancia Yaucha es de mi abuelo Pedro Nolasco, a quien mataron en el año 1911, cuando yo aún no nacía», relata Pedro ante las cámaras de Canal 8. «No me queda mucho para andar y quiero poner en claro esto para que por lomenos mis hijos queden con algo. Estamos afuera de todo, teniendo los papeles en la mano», apuntó con cierta bronca el hombre, mostrando  los documentos donde figura la legalidad de lo que cuenta.

«Estos terrenos están usurpados por gente que ni conozco. $Esta gente, a medida que va entrando a estos terrenos, va cerrando y cada uno toma su posesión. Y yo no puedo ni siquiera entrar al campo. Considero que eso es una estafa, un robo y como una usurpación de mafia», enfatiza Pedro.

Nolasco asegura que ya ha hecho los reclamos correspondientes a la comuna de San Carlos y asevera que la respuesta ha sido que busque (pague) un abogado para encarar el tema. «Esa respuesta es algo muy doloroso para mí. Estoy viviendo con lo poco que tengo de mi jubilación. Con eso nos mantenemos, en una casa (alquilada en Tunuyán) en la que estamos pagando más de 8 mil pesos, junto a mi señora que toma remedios por día. No nos alcanza a nosotros», dice con lágrimas en los ojos el hombre de 86 años.

«Tengo las razones sociales completas. El campo pertenece a Pedro Nolasco Lemos, que es mi abuelo». En este relato, el vecino tunuyanino también hace una denuncia un tanto fuerte como coclusión. «Eso (los terrenos en el Yaucha) está tomado desde que lo mataron a mi abuelo en 1911 para quitarle los bienes. De qué manera saco yo a la gente que hoy está ahí, si está todo usurpado. Con qué los saco y cómo», exclama desesperado Pedro como pidiendo ayuda.

«Pido que esto sea razonable. Nosotros tenemos toda la razón del mundo y por eso yo he movido este tema. Pedimos que al menos nos hagan un arreglo. De esto no hemos recibido nunca un centavo, ni siquiera un metro de tierra. Y ya tengo 86 años», culminó.

 

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