Detuvieron su recorrido para asistirlos.

Durante la jornada del sábado, un grupo de ciclistas que recorría la zona de Divisadero, fue alertado por el llanto de cachorros que se encontraban en medio de la nada y abandonados.

Uno de los deportistas, Rubén, relató el gran gesto. “Fue casualmente cuando transitábamos esos senderos, que empezamos a oír un llanto de perro desgarrador. Pero no los podíamos ver. Dado que iba cerrando el grupo, me detuve en un sector con mejor visibilidad, y logré ver como bajaban gritando 2 cachorros hacia el arroyo seco que íbamos costeando. En ese momento le pedí al grupo por radio que detuvieran el avance porque había visto a los perritos. Estaba nublado y la temperatura rondaba los 0°C”, dijo. 

Conmovidos por la situación, “empezaron a querer subir hacia mi posición lo que escuchaban mi voz, mientras seguían gritando desesperadamente. Sabían que éramos su salvación” y comenzaron las tareas para poder alcanzarlos y sacarlos de ese frío lugar.  “Por unanimidad decidimos que nuestra salida sería interrumpida y se convertiría en un rescate”, contó el joven. 

Para continuar el viaje y emprender el regreso, “repartimos la carga para liberar 2 mochilas y así poder bajarlos de forma segura junto con Yuka . La hembrita inquieta nos obligó a detener la marcha varias veces. Hasta que finalmente, Agustín decidió traerla abrazada dentro de su campera. Una media hora después, llegamos al barrio SUPE, donde Laura los acomodó sobre una manta, les dio leche caliente, y empezó una nueva historia para los 2 cachorritos”, contó mencionando a sus compañeros que fueron parte del rescate. 
Ya a salvo, ahora los animales buscan un hogar y una familia responsable que pueda hacerse cargo de su adopción.