En una medida que deja una vez más en entredicho la vocación democrática de Nicolás Maduro, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Venezuela destituyó a las autoridades de Acción Democrática (AD), el partido opositor con mayor cantidad de afiliados, y nombró al frente de la agrupación a un grupo de dirigentes aliados al chavismo.

La decisión, adoptada anoche y conocida esta madrugada, se produjo horas después de que AD y otros 10 partidos anunciaran que no reconocerán el resultado de las elecciones parlamentarias de este año, luego de que el TSJ designara unilateralmente el viernes nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La corte destituyó a la junta directiva encabezada por el diputado Henry Ramos Allup y puso en su lugar a un grupo comandado por Bernabé Gutiérrez, hasta hace poco secretario de Organización de AD, según la agencia de noticias Europa Press.

Gutiérrez, quien fuera gobernador del estado Amazonas en el período 1996-2001, había sido expulsado de AD la semana pasada por solicitar al TSJ el nombramiento del nuevo directorio del CNE junto a un grupo de dirigentes opositores próximos al chavismo.

Entre las autoridades del órgano electoral designadas el viernes figura su hermano, el abogado José Luis Gutiérrez.

AD, de orientación socialdemócrata, es uno de los partidos más antiguos de Venezuela y encabezó cinco de los ocho gobiernos de la llamada Cuarta República, el período democrático 1959-99, con los presidentes Rómulo Betancourt, Raúl Leoni, Carlos Andrés Pérez (dos veces) y Jaime Lusinchi.

En la actualidad integra el G4 junto a Voluntad Popular (VP, de Juan Guaidó y Leopoldo López), Primero Justicia (PJ, de Henrique Capriles y Julio Borges) y Un Nuevo Tiempo (UNT, de Manuel Rosales), la reunión de hecho de los cuatro partidos opositores más grandes.

El año pasado, el TSJ intervino de manera similar en la vida interna de otro partido tradicional, el socialcristiano Comité de Organización Político Electoral Independiente (Copei), al desplazar a la conducción encabezada por Mercedes Malavé y nombrar en su lugar a Miguel Salazar.

Los miembros del G4 y otros siete partidos advirtieron ayer en un comunicado conjunto que no reconocerán el resultado de las elecciones que deben realizarse este año para renovar totalmente la Asamblea Nacional (AN), el parlamento que actualmente tiene holgada mayoría opositora.

Dicha decisión se debe a que el TSJ designó el viernes directores titulares y suplentes del CNE, que sigue teniendo mayoría chavista entre sus autoridades, después de declarar la “omisión inconstitucional de la AN en desacato”, según informó la propia corte en un comunicado.

Ese anuncio anticipa una nueva escalada del conflicto de poderes que envuelve al país desde enero de 2019, cuando la AN desconoció el nuevo mandato del presidente Nicolás Maduro y designó un gobierno interino encabezado por su titular, Guaidó.

La Constitución de Venezuela establece que las autoridades del CNE deben ser nombradas por la AN, pero este poder se encuentra inmerso en un conflicto institucional, luego de que en enero pasado la mayoría reeligiera a Guaidó y un grupo minoritario de chavistas y antiguos opositores nombrara una conducción encabezada por Luis Parra.

Casi cinco meses después, el 28 de mayo, el TSJ declaró nula la elección de las autoridades encabezadas por Guaidó y reconoció a la conducción presidida por Parra.

La elección de un nuevo CNE formó parte de la última mesa de diálogo entre el chavismo y la oposición, celebrada el año pasado bajo el auspicio del gobierno de Noruega y suspendida al cabo de varios encuentros.

 

Fuente: Europa Press

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