Un equipo internacional habría descubierto trazas de un gas compatible con la existencia de vida en las capas superiores de la atmósfera de Venus.

La Royal Astronomic Society anunció una conferencia de prensa -en breve- para dar a conocer este hallazgo “revolucionario” y la noticia ya recorrió el planeta: habrían detectado “fosfina” o “fosfano” en las nubes venusinas, un compuesto formado por tres átomos de hidrógeno y uno de fósforo, un gas incoloro, inflamable, que explota a temperatura ambiente y huele a ajo. Lo más importante, en que ese gas se forma naturalmente por la degradación de materia orgánica.

Aunque no es una confirmación de vida en otros lugares del Sistema Solar, sí es uno de los casos más convincentes que se han publicado en los últimos tiempos.

El hallazgo, que ha sido posible gracias a los telescopios James Clerk Maxwell, en Estados Unidos, y ALMA, en Chile, es de lo más intrigante.

El hallazgo se localizó en la conocida como “región templada”, que se encuentra a entre 48 y 60 kilómetros de altura. Es una franja en la que se ha planteado que la vida podría encontrar las condiciones necesarias para sobrevivir. Por lo que resulta algo tremendamente interesante.

Según explica Ximena Abrevaya, especialista en astrobiología del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) en un hilo de Twitter, se trata de “un gas tóxico que se encuentra en muy bajas cantidades en la atmósfera terrestre. Desde hace un tiempo se ha propuesto que este gas en la Tierra se produce por descomposición de materia orgánica, y un posible rol de los microorganismos en la producción de fosfina, aunque no se han identificado aún rutas metabólicas para su producción“.

Rodrigo Díaz, del Centro Internacional de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de San Martín (ICAS), el anuncio es “emocionante“: “Aunque es difícil encontrar evidencia concluyente (de que el gas fue generado por microorganismos), en este caso hay varias cosas interesantes. A esa altura la temperatura es propicia para la vida y los autores descartaron otras fuentes, como relámpagos en la atmósfera o vulcanismo. Ese gas en una atmósfera como la de Venus no debería sobrevivir, debería oxidarse rápidamente y desaparecer. Tendría que haber algo que lo esté produciendo. La pregunta es si es algo abiótico o con vida”.

Desde que las primeras sondas lanzadas por la Unión Soviética descendieron sobre la superficie de Venus se sabe que allí las temperaturas son capaces de derretir el plomo, la presión atmosférica es 90 veces superior a la de nuestro planeta y sus nubes son de ácido sulfúrico.

Según Abrevaya, la producción de fosfinas de origen biológico en la Tierra aún necesitaría ser más profundamente descripta y “como siempre en estos casos, para poder afirmar la existencia de vida, sería necesario descartar que su producción se deba a procesos no biológicos, por ende, donde la ‘vida’ no interviene”.