El recordado caso del joven que fue asesinado en el estacionamiento del boliche Malake de Tunuyán aún está sin resolver y sin culpables del hecho. A 17 años del doloroso hecho, su madre habló en Canal 8.

«Aunque la causa sigue abierta, no tenemos a quien culpar. Yo sigo luchando y lo haré hasta el último día de mi vida», dijo Noemí Amaya, madre de Fabricio Moyano, en una entrevista en el programa AMM de Canal 8 Valle de Uco.

A 17 años la fatídica noche donde perdió la vida el joven tunuyanino de 17 años, la herida abierta continúa en la mente de muchos familiares y amigos que, a pesar de constatarse el hecho no fue un accidente, aún reclaman justicia.

Ningún preso,  mucho menos ningún condenado tiene el brutal ataque que culminó con la vida del Fabricio Moyano aquel día de junio en el estacionamiento del desaparecido boliche Malake.  Recordando el hecho, aquella madrugada el joven había tenido que ser derivado a Mendoza con multiples quemaduras (90% del rostro y 40% del cuerpo quemados), con muy pocas chances de sobrevivir. Y lamentablemente así fue. Las primeras versiones indicaban que el chico estaba en un auto y que había encendido un cigarrillo, lo que provocó un voraz incendio en el vehículo. Luego, el aporte de los testigos del suceso aseguraron que fue un grupo de hombres el que incendió el auto donde estaba Fabricio durmiendo.

El duro relato de su madre, Noemí Amaya, describe el dolor de toda una familia y una comunidad que ha visto cómo el caso no tiene culpables luego de tantos años. «Mi hijo estuvo 12 días en agonía. Una agonía en la que siempre estuvo consciente y en la que me contó lo que había pasado, más allá de que después a mí me tocó investigar a mí, ya que no hubo fiscal y tuve que salir a la calle a buscar información de un lado a otro», apuntó la mujer en el programa AMM.

«Esto fue hasta que esclarecimos el caso». Pero la madre de Fabricio acusa haber tenido varios obstáculos con la justicia, inclusive señaló  que hubo un juez que le llegó a decir que estaba loca. «La doctora Cerini toma y esclarece el caso y ahí nos dimos cuenta del encubrimiento que había hecho durante 10 años, desde el momento que mi hijo salió del boliche». En su relato, Noemí asegura que en el caso se había avanzado y que habían varios imputados por el hecho, Sin embargo, cuenta cómo todo se desvaneció rápidamente.  «A la doctora Cerini la sacaron del caso porque ya estaba descubriendo demasiadas cosas. Al caso lo tomó el juez Ugarte y Balmes (también juez) dejó en libertad a los acusados, así que la causa quedó abierta pero tengo a los culpables afuera . Todo estaba muy claro, pero al doctor Balmes no le sirvió», afirma con dolor la madre de Fabricio.

En sus dramáticos detalles del hecho, la mujer asegura que el crimen de su hijo «fue una equivocación. Esto no fue para mi hijo. El problema que hubo acá fue todo droga. Mi hijo tenía un parecido, lo llevaron con ese propósito. Lo entregaron a él allá, el mismo compañero de él, Maldonado, lo entregó y pasó todo lo que pasó. A mi hijo le pusieron estopa con nafta en la boca, lo prendieron fuego. Pudo tirar la estopa pero  las llamas de la boca le siguieron saliendo y eso es lo que hizo que le quemara todo el organismo. Cuando lo meten al auto y le echan nafta, no agarra llama el auto, solamente hizo humo y ese humo le afectó demasiado porque todo fue a parar a los pulmones . Cuando lo sacaron a él es cuando empezó a arder el auto».

«Uno no está preparado para esto.  Siempre fui una persona que se dedicó a trabajar y a criar a sus hijos y me tocó esto. A uno lo desgasta como persona, pero el juramento que yo le hice a mi hijo antes de que muera fue seguir y voy a seguir. La justicia del hombre me falló mal y hoy creo en la justicia divina. Y la justicia que voy a hacer yo es la que estoy haciendo, es la de recordarlo, de contarle a la gente para que sepan quiénes son y por qué lo hicieron, porque son gente mafiosa la que hizo esto a mi hijo «.

En estos momentos, cuenta Noemí, «la causa está abierta pero sin recurso. Es decir, no tenemos a quien culpar. En realidad sí tenemos a quien culpar, por eso yo sigo investigando» Por último, la madre de Fabricio aseveró: «Sigo saliendo a la calle, sigo dando la cara en todos lados, porque no me puedo quedar callada ni quieta con esto. Mi hijo antes de morir me besó las manos y me dijo ´mamá búscalos,  yo sé que vos los vas a encontrar´. Y eso es lo que a mí me da pie a seguir y luchando. Y voy a seguir luchando hasta el último día de mi vida».

 

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